Dicen que de una boda surge otra boda, y en este caso es así…

José y yo nos conocimos en una boda a la que por cosas del destino, decidí ir, pese a no estar muy convencida. Tras un día de charlas, risas y chistes (como es en él habitual) decidimos darnos el número de teléfono, llamarnos y quedar un día. Así poco a poco fue surgiendo nuestra historia que a día de hoy perdura después de casi 7 años juntos.

Yo estaba estudiando en Sevilla en la facultad, y él trabajaba en Marchena, pero decidió venirse a Sevilla a continuar su formación y ya de paso estar un poco más cerquita mío. Tras unos años viviendo separados, en los que ambos pasábamos más tiempo en el piso del otro que en el propio, decidimos irnos a vivir juntos.

La convivencia ha sido bastante buena, y estamos muy cómodos juntos, por lo que era inevitable que en varias ocasiones hablásemos de boda, y de niños pero jamás pensé que fuera a pasar tan pronto y de esta forma tan inesperada.

Una de nuestras aficiones comunes es el Carnaval, nos encanta el cante, el disfraz, las chirigotas y las comparsas, así que empezamos a cantar en una comparsa de La Puebla de Cazalla, durante dos años, aunque después la agrupación se disolvió y volvimos a pasar un año, disfrutando del carnaval pero de otra forma. -Os preguntaréis porqué os cuento todo esto, pero paciencia, que pronto sabréis el por qué-.

En 2017, José comenzó en una nueva chirigota, ¡Qué emoción que pudiera cumplir de nuevo su sueño!, todo era carnaval y ensayos para un estreno que fue espectacular para todos los miembros del grupo y para nosotros sus familias, que estábamos deseando recibir a “Los Triana”. 

En ese mismo año yo estaba cursando el máster de abogacía, un último paso en mi carrera que me acercaría a mi objetivo profesional, el examen de acceso. Fueron unos meses duros, y difíciles en los que tuve que luchar duro y perderme muchas actuaciones de carnaval y de la chirigota; aunque todo finalmente mereció la pena.

Cuando terminé el examen por fin podía disfrutar del carnaval, de ese febrero tan esperado y de la chirigota que con tanto empeño habían conseguido sacar adelante; El 10 de marzo de 2017 era la penúltima actuación del año, y yo no iba a perdérmela por nada del mundo. Así que me arreglé para la ocasión, (aunque sin imaginar lo que vendría luego) y me dispuse a disfrutar una noche que jamás olvidaré.

Cuando llegué al local estaban allí mis amigos y amigas, mis suegros, mi cuñada y unas 80 personas más, dispuestas a no perderse ni un solo minuto de la actuación. Empezaron y no defraudaron, lo estaba pasando en grande, hasta que de pronto veo a Herrera, coger el micrófono y pedir a “una persona muy especial” que subiera al escenario que querían dedicarle una canción. Cual sería mi sorpresa al descubrir que esa persona muy especial resultó ser yo misma.

Sin entender muy bien que estaba pasando, subí al escenario, con más vergüenza que otra cosa y me dispuse a escuchar la canción que José quería dedicarme delante de su público.

Os juro que para nada tenía en la mente que fuese a pedirme matrimonio, pero así fue. Al ritmo de Amada mía, de Jesús Bienvenidos sacó su anillo y me pidió que me casara con él, no sabía si reír, llorar de emoción, o esconderme detrás de la guitarra.

Fue un momento muy emotivo que jamás olvidaré, y desde entonces cada vez que escucho ese “Amada mía” recuerdo toda esta historia y sonrío, porque claro que sí, yo SÍ quería ser parte de su vida y continuar así nuestra historia juntos para tener ese… FELICES PARA SIEMPRE. 

Posdata: Aquí os dejo un enlace al pasodoble para aquellos que no lo conozcáis. https://www.youtube.com/watch?v=d2fj5Yu1UL0