Bueno, pues os resumo un poco mi historia para que os situéis, Raúl y yo nos conocimos hace 4 años de los que llevamos casi 3 viviendo “juntos”, y digo “juntos” porque en octubre del 2016, por tema de trabajo me tuve que venir a Londres, una decisión dura, pero que él me ha hecho muy fácil día a día…

En una de mis escapadas de Mayo 2017 de vuelta a casa para ver a mi familia y amigos, me recogió en el aeropuerto y me dijo que ya tenía planeado el fin de semana que necesitaba una maleta con ropa de invierno y verano, él es así, muy de sorpresas indefinidas.

Nos pusimos en marcha dirección a Jerez y esta vez no tenía ni idea de que iba el asunto, ¿quizás íbamos a Rota a ver mi familia? Pues no, hicimos una parada en una hacienda, cuando nada más entrar se veían 2 autocaravanas que parecían recién salidas de un anuncio…SI!! por fin nos íbamos a viajar en una casita con ruedas! Aunque aquello más bien parecía un apartamento de lujo!

Me sentía como una niña chica en el día de Reyes, en una autocaravana flamante, que no le faltaba un detalle, él, yo, y cómo no nuestros perrines…La primera parada sería Conil, cuantos veranos con amigas de fiesta y melones en la playa habré vivido allí, pero esta parada sería diferente…. Encontramos una zona con más caravanas y decidimos parar a dormir allí, estaba lloviendo a mares y parece que no, pero dentro de una caravana, con tu sofá, tu tele y toda una mini-casa sobre ruedas, hasta una tormenta tiene su encanto.

Nos pasamos la noche hablando, planeando cual sería la próxima parada, donde podríamos comer, había tantos sitios que quería ver y disfrutar juntos y tan poco tiempo….

A la mañana siguiente y después de la noche de tormenta, amaneció un día soleado y precioso (de los que solo se ven en Cádiz) al asomarme a la ventana estábamos justo frente a la playa el olor a mar y sol que tanto extrañaba en Londres, estaba allí, acompañándonos en el viaje.

Hoy me tocó a mí sacar a los perros a pasear, mientras Raúl preparaba el desayuno para ponernos en marcha hacia la siguiente parada que tanto significaba para nosotros, Tarifa …

Empezamos a desayunar, como reyes, estando en el extranjero se echan de menos tantas cosas, un buen café, una buena ¨tostá¨, un zumito natural y cómo no, caña de lomo. Lo había preparado todo para un fin de semana especial y en ese momento, tenía todo lo que echaba de menos estando lejos, el sol, el olor a mar, mis perrines, a él… No podía estar más agusto, ¿o si?

Justo cuando levanto la primera loncha para ponerla sobre el pan…aparece ahí ¡¡¡UN ANILLO!!!

Si así de original fue mi pedida y más original mi espontánea respuesta de “¿esto qué es?” A lo que me dijo, “¿tú que crees? ¿Te quieres casar conmigo?”…

Evidentemente sería el principio de un fin de semana inolvidable.

Siempre he sido una enamorada de Cádiz, tiene ese algo, que no sé que es, pero quizás fuese que Cádiz ya sabía que iba a ser la protagonista de uno de los fines de semanas más bonito de mi vida.

Aún no tenemos fecha, ni siquiera yo de vuelta a España, pero creo que los dos tenemos claro donde nos casaremos…